Gerente: Isabel Morales Romero

Tec.sup. desarrollo y aplicación de proyectos de construcción: Carlos Márquez Morales

Jefe de obra: José Márquez Rodríguez.

Tomé contacto con el mundo de la construcción a través de mi marido, pues él es Albañil. En 1991 se dio de alta como autónomo y creó una pequeña empresa de construcción con una plantilla de cuatro trabajadores. Le propuse formar parte de ella, pero como imaginareis; él fue el primero en no quererme admitir ni siquiera como peón, trabajo que, por otra parte, ya había desempeñado con anterioridad en la construcción de mi casa, yo había descubierto que era un trabajo gratificante y que era capaz de desempeñarlo como cualquier hombre. Quizás, su negativa, se debiera a prejuicios y temor a críticas, miedo al qué dirán, tened en cuenta, que yo vivo en un municipio pequeño. Al final, con mucho tesón, conseguí que me admitieran, primero de peón, al que "supervisaban" su trabajo, buscando cualquier error que pudiera.
Después compaginé mis actividades de peón con las de repartidor de materiales en varias obras; todo esto, sin dejar de lado las tareas propias del hogar y de madre de dos niños, en aquel entonces pequeños, que casi nunca son compartidas por el cónyuge que "trabaja fuera de casa".

La empresa iba bien y empezó a comprender que a mí me gustaba realmente mi trabajo, no lo hacía mal y no se trataba de ningún capricho. Así que fue delegando en mí más responsabilidades, dirección de obras, realización de presupuestos, facturación, pagos, cobros., hasta que en 1.995 me di de alta como autónomo, por consejo de mis gestores y para agilizar, de alguna forma los papeleos que surgen en el día a día de una empresa.

Cuando eres mujer y escoges un sector tradicionalmente dirigido y ocupado por hombres, con todo lo que ello supone, no sólo te tienes que preocupar de desempeñar tu trabajo correctamente, sino que tienes que demostrar constantemente que eres capaz de ello. A un hombre le presuponen la capacidad de realizar este trabajo, una mujer, por el contrario, tiene que certificar que es capaz, una y otra vez.
Lo que me ha motivado a seguir y no abandonar ha sido mi afán de superación, mi gusto por los retos, mis ganas de progresar y madurar como persona y no quedarme estancada y, sobre todo, me han motivado las ganas de que en un futuro no muy lejano, realmente exista igualdad en el terreno laboral entre mujeres y hombres; que una mujer no tenga que desempeñar su trabajo como si de un continuo examen se tratara, y le reconozcan su valía como buen profesional sin importar su género.

El tener que estar en todo momento a la defensiva es algo que, naturalmente termina por hacer mella en tu carácter, hay bastantes días malos como sabéis, pero también te fortalece, te hace ser tenaz y poco a poco, te vas haciendo un hueco y hoy en día, la Sociedad Limitada Unipersonal de la que soy gerente, es una de las empresas de construcción más importantes de Algodonales, y esto es muy gratificante y es el combustible de la llama que me hace seguir.

Pienso que las claves para superar las dificultades que el medio empresarial le presentan a una mujer, en mi caso y creo que se pueden aplicar a otros, es, en primer lugar mi perseverancia y tenacidad, siguiendo siempre mis convicciones, ser siempre muy formal y responsable, esto se consigue siendo una misma la persona que más te pueda exigir.

Isabel Morales Romero


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